Conoce tu tipo de piel

Cuando hablamos de tipos de piel se tienen en cuenta dos factores: la cantidad de sebo que produce la piel como las zonas en que ésta abunda más. Pero la piel cambia, un día está grasa y al día siguiente seca. Nuestra piel está sometida al ataque constante de factores internos como los cambios hormonales, dietas deficientes que la vuelven grasa y producen manchas y factores externos como el sol y viento que suelen arrugarla prematuramente.

Otros factores como el estrés, el estilo de vida, el entorno o los cambios de estación pueden influir en su estado. Para combatir a todos estos factores, la piel requiere de un cuidado especial durante toda nuestra vida. Cuanto más cuides de tu piel y de ti misma, mejor aspecto tendrá. Primero empieza por averiguar cuál es tu tipo de piel y así saber que productos son los más apropiados y cuales debes evitar.

  • Piel normal

Una piel normal es una piel sana. Suave, firme y elástica, la piel normal no se ve afectada por las lesiones o la enfermedad, está bien hidratada y goza de un buen equilibrio. Pero lo más importante es que la piel normal está en condiciones óptimas para llevar a cabo sus funciones básicas.

  • Piel sensible

Este es de los tipos de piel que es especialmente sensible a los factores externos como el aire seco, la calefacción, la polución, la luz UV o el estrés. La forma de saber si este es tu tipo de piel es prestando suma atención si cuando estás frente a estos factores tu piel se enrojece fácilmente, pierde elasticidad rápidamente, se siente tirante o pica porque ha perdido su equilibrio.

De ser así, necesitas darle a tu piel cuidados especiales que sean calmantes y que refuercen su barrera protectora para que pueda ser más resistente ante los factores externos.

  • Piel seca

La piel seca carece de hidratación y lípidos (grasa). Como consecuencia, es menos elástica, más tirante y, en muchas ocasiones, tiende a picar. Es susceptible a los factores ambientales externos y suele reaccionar irritándose. Si utilizas cremas para piel seca, podrás restituir su hidratación y fortalecer las barreras de protección natural de la piel.

  • Piel grasa

Se tiene este tipo de piel cuando las glándulas sebáceas producen grasa en exceso, lo que ocasiona la obstrucción de los poros. La ventaja de este tipo de piel es que envejece con mayor lentitud. Sin embargo, requiere de una higiene escrupulosa además de un tratamiento permanente de hidratación.

El resultado  en esta piel es la aparición de granos y espinillas. Con productos especiales anti-bacterianos para la limpieza y el cuidado de la piel puedes restituir el equilibrio natural de la misma.

  • Piel mixta

Si tienes la piel mixta, sin duda presentas zonas normales o secas, y zonas grasas. Estas pueden presentarse en mayor o menos proporción.

Aunque las pieles mixtas representan la mayoría de las pieles adultas, las zonas secas tienden a extenderse hacia todo el rostro con la edad.

Las pieles mixtas requieren una atención especial. La zona "T" grasa, se debe limpiar con eficacia, mientras que las zonas secas, como las mejillas y la sien, requieren más delicadeza. Hay que ir etapa por etapa para cumplir con las necesidades específicas de cada una de estas zonas.

Ahora que ya conoces los tipos de piel que puedes tener…¿cuál es la tuya?