Criolipólisis: frío contra la grasa localizada

Muchos tratamientos de estética con aparatología tienen el objetivo de reducir la grasa localizada. La criolipólisis es una técnica muy eficaz que utiliza el frío para alcanzar este fin.

¿En qué consiste la criolipólisis?

Se ha comprobado que los adipocitos (las células grasas) son más vulnerables a las bajas temperaturas que el resto de tejidos. La criolipólisis aplica frío en zonas localizadas del cuerpo mediante una ventosa. El área succionada se mantiene a una temperatura lo suficientemente baja como para destruir las células grasas, sin dañar los demás tejidos.

Es, por tanto, un tratamiento dermatológico no invasivo, lo que convierte a la criolipólisis en una buena alternativa a la liposucción, sin los riesgos de una cirugía, sin postoperatorios y sin cicatrices.

Esta técnica no resulta dolorosa, aunque algunas personas pueden experimentar cierto enrojecimiento de la piel después de la sesión o bien calambres u hormigueo en la zona.

Indicaciones de la criolipólisis

La criolipólisis funciona muy bien en los michelines del abdomen, cartucheras, glúteos y cualquier zona en la exista una alta concentración de grasa.

No es una técnica indicada para tratar la obesidad: su acción ideal está en zonas localizadas.

¿Cuánto tardan en notarse los resultados?

Su efecto diurético se empieza a notar desde el primer día, pero los resultados comienzan a ser visibles a las tres semanas de la primera sesión, aproximadamente. Se sigue perdiendo volumen durante los siguientes tres meses.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

La criolipólisis suele requerir entre 2 y 4 sesiones, pero siempre se requiere un diagnóstico personalizado. En cada sesión se pierde entre un 30 y un 50% de la grasa succionada.

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