¿Seguro que no estás haciendo una dieta milagro?

Cuando intentamos perder peso sin el asesoramiento de un profesional a veces vamos aplicando elementos de dietas de aquí y de allá. Eso que le funcionó a mi amiga, aquello que leí en una revista… Es fácil que, sin darnos cuenta, terminemos aplicando medidas propias de las dietas milagro y consigamos justo lo contrario de lo que nos habíamos propuesto: el temido efecto rebote: adelgazar al principio y recuperar e incluso aumentar rápidamente los kilos después.

Estate atenta a estas señales de alarma de que estás haciendo una dieta milagro que causará desequilibrios y carencias nutricionales y un efecto yo-yo.

1.- Estás eliminando algunas de las comidas diarias. Mal. Los expertos recomiendan hacer cinco comidas al día: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Si te saltas alguna, llegarás a la siguiente con más hambre y corres más riesgo de darte un atracón. Además,  los largos periodos sin comer son una bomba para tu metabolismo: si pasas muchas horas sin comer nada, tu organismo interpreta que tiene que guardar la energía de la siguiente ingesta en forma de grasa.

2.- Estás prescindiendo de alimentos o grupos de alimentos completos. Mal. No nos referimos al alcohol (que NO es un grupo de alimentos y no es necesario para el organismo, más bien todo lo contrario. Además, se transforma en azúcares e inhibe la absorción de algunas vitaminas y minerales). Nos referimos a esas decisiones de eliminar por completo los hidratos de carbono, o las frutas, o alimentarse solo a base de ensaladas y prescindir de las proteínas. Una dieta saludable tiene que contar con todos los nutrientes necesarios y todos los grupos de alimentos, si no, no funcionará.

3.- Estás controlando mucho la comida pero no haces ejercicio. La ecuación saludable para perder peso y mantenerse en forma es controlar la alimentación y mantener un estilo de vida activo al mismo tiempo. El ejercicio te ayuda a quemar grasa, activa tu metabolismo y aumenta las endorfinas, la hormona de la felicidad (con lo que obtienes una sensación de bienestar que, de otro modo, buscarás en la comida).

4.- Sientes agotamiento y tristeza. Si llevas unas semanas a dieta y te sientes triste, cansada o cansado, te mareas, etc. hay algo que no está funcionando bien, y no hace falta que te lo diga nadie. Una cosa es tener que luchar contra la satisfacción inmediata que causa un trozo de chocolate o una ración de bravas para aspirar a la satisfacción futura de volver a entrar en los vaqueros y otra muy distinta estar con el ánimo por los suelos todo el día.

5.- Tu dieta es incompatible con la vida. Si tu dieta de adelgazamiento te impide socializar en el trabajo, cenar con tu familia o hacer planes los fines de semana, a la larga no funcionará. La mejor manera de adelgazar es incorporar hábitos saludables al día a día.